
Se basa en la capacidad de percibir diferencias en los demás, particularmente contrastes en sus estados de ánimo, sus motivaciones, sus intenciones y su temperamento.
La
estimulación de la inteligencia interpersonal no es muy difícil, aunque sus
resultados sean muy lentos y sus métodos necesiten el uso de fundamentos
adecuados. Según todos los indicios, esos métodos integran en una verdadera multidisciplinariedad
algunos fundamentos de la Educación, la Psicología, la Neurolingüística y la Psicopedagogía
y deben establecer diferencias claras y nítidas entre su enfoque “Pedagógico”,
que hay que emplear con todos los alumnos desde la educación infantil hasta la
tercera edad y un enfoque.
El
poder de acción de la escuela en ese ámbito es muy expresivo, pero se acentúa
cuando, aun proyecto de alfabetización emocional, se añade un entrenamiento
para los progenitores y el compromiso de implicaciones reciproco. Actividades
de sensibilización como por ejemplo: “Opciones de valores”, “Personality”, “Panel
de fotos” o “Autógrafos” constituyen estrategias productivas.
El test del marshmallow es una de las maneras de percibir que, desde muy pronto,
nuestra inteligencia intrapersonal y principalmente nuestra inteligencia interpersonal presenta diferentes formas de manifestación y que un trabajo educativo cuidadoso y lento puede reducir al mínimo sus efectos negativos.

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